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jueves, 2 de julio de 2015

Peña Rubia


En otra de nuestras andaduras por el Mercado de Productores, estuvimos probando los quesos de Peña Rubia, que ubican su pequeña quesería en Guadalix de la Sierra. Cuando probé su mezcla, enseguida pensé que tenía que llevárselo a Santi, Juan e Inés.


Se trata de un queso mezcla de oveja y vaca, elaborado con leche cruda. Tiene un sabor muy marcado, aunque de una intensidad muy suave, que hace que nos resulte muy delicioso y nada monótono.


De  aspecto blanquecino, sin apenas ojos, y su corteza lisa le dan un aspecto sobrio.
El hecho de no ser un queso fuerte pero sí tener un sabor contundente, junto con su textura mantecosa, que se hace agradable en la boca, hacen por un lado, un producto exquisito para los adultos en cualquier momento, y por otro, uno excelente para el inicio de los niños y jóvenes en el mundo quesero.

Inés y Santi desgustando el Peña Rubia, el cual les encantó! Una pena que Juan no estuviera aquel día,espero le gustara el trocito que le dejamos!!!

Este queso podéis comprarlo en muchos establecimientos, en general, ubicados en la zona norte de Madrid. Os dejo el enlace de la página oficial de la quesería donde encontrareis el listado completo:
http://www.quesosguadalix.es/puntos_de_venta.php

En Mercado de Productores ofreciendo a todo el que guste



lunes, 15 de junio de 2015

Vega de San Martín


Recorriendo el Mercado de Productores de Madrid, dimos con el stand de la quesería madrileña Vega de San Martín. Cuentan con su propia ganadería caprina que alimentan, también, de su propio cultivo, basado siempre en la agricultura tradicional. El cuidado y el esmero  de los procesos de elaboración,  acaban por notarse postivamente en su producto final.


De entre la variedad que nos dieron a elegir, nos decantamos por su madurado. Un queso de pasta prensada, elaborado con leche de cabra cruda y cuajo animal de cabrito.


En su proceso de afinado, de mínimo 3 meses, se consigue una corteza  natural de tonalidades tierra y un enmohecido de color verde azulado.
Su textura semidura, y granulosa-arenosa, da lugar a un corte homogéneo.
 

Respecto a su sabor, es de una intensidad muy pronunciada y persistente, con un ligero toque de acidez combinado con notas a fruto seco y cereal, todo muy bien integrado.
Deja un regusto picante, nada agresivo, que agrada al instante.

Detalle de la corteza natural: podría parecer corcho
Kevin se consideró admirador de este queso desde el primer mordisco, por lo que ha querido hacer una pequeña nota de recomendación:

"El queso Vega de San Martín es exquisito! De textura rugosa en la boca, aunque va adquiriendo un toque cremoso tras el primer bocado. Sabor fuerte y marcado, ciertamente con carácter. Ideal para degustarlo en una tabla de queso, no en grandes cantidades, y acompañado de un buen vino. Sin duda alguna, hará las delicias de los paladares más exigentes!"




miércoles, 13 de mayo de 2015

Marqués de Mendiola


Desde que mi amiga Tamara me dijo que venía de vacaciones a España , me puse a buscar el queso adecuado para la velada que siempre organizamos Aida, Torres, Alex y yo con motivo de su visita. Necesitaba cumplir varios requisitos: que fuese un queso con carácter (a demanda de Tamara), que fuera madrileño y que contuviera la menor cantidad de lactosa posible, ya que a Aida le han diagnosticado una intolerancia a ésta en los últimos tiempos.
Así me decidí por la quesería Marqués de Mendiola, que ubica su granja en el pueblo madrileño de Ciempozuelos. Había probado ya sus quesos y me habían sabido a gloria, así que decidí acercarme al Mercado de Productores y hacerme con su añejo a base de leche cruda de oveja, con una maduración de entre 9 y 12 meses. Según había leído en diferentes fuentes, a mayor tiempo de curación, menos cantidad de lactosa poseen los quesos.

El Mercado de Productores se localiza en el Matadero de Madrid el último fin de semana de cada mes.

Se trata de un queso de textura firme y consistente que deja en la boca una sensación densa y de cierta arenosidad.  De color amarillento con ojos pequeños repartidos irregularmente. Se aprecia muy bien la “beta” que va desde la corteza al interior, signo claro de su larga maduración.


Al probarlo, me sorprendió comprobar que no tenía un sabor fuerte ni intenso, pero si envolvente.
He de decir que nos llevamos una pequeña desilusión por que pensábamos que solo por el hecho de ser añejo sería un queso de los que deja un regusto picante, que era lo que Tamara estaba deseando, ya un poco cansada del sabor de los quesos alemanes.
Además, a Aida no le sentó demasiado bien y acabó la velada algo indispuesta. Así que a posteriori investigué un poco más acerca del binomio queso y lactosa, y descubrí que la sola condición del tiempo de maduración no asegura la pérdida de lactosa, sino que también es indispensable la utilización de ciertas técnicas artesanales de elaboración similares a las utilizadas en los quesos suizos.


Días después, tanto a Kevin como a mí, este queso nos ha ido conquistando por su sobrio y elegante sabor, que no defraudará tanto como para su consumo diario como para evento especial, y por su regusto largo y persistente.


Si algo estoy aprendiendo de los quesos es que como las vías de escalada, siempre hay que darle dos pegues para poder valorarlos. (Esto sólo pueden entenderlo los escaladores).


Tamara, Aida, Alex y Torres

Brooklyn saboreando este delicioso queso